Mi hijo siempre tiene la espalda curvada: causas, cuándo preocuparse y 4 ejercicios que pueden ayudar

Ver a un niño con la espalda curvada es algo que preocupa, pero la mayoría de las veces no se trata de un problema grave, sino de un hábito postural muy frecuente en la infancia. Aun así, es importante saber por qué ocurre, cuándo conviene valorarlo y qué podemos hacer para mejorar la postura.

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¿Por qué mi hijo siempre tiene la espalda curvada?

Durante la infancia y la adolescencia el cuerpo está en crecimiento constante. En esta etapa es muy habitual ver niños con:
Hombros adelantados
Cabeza hacia delante
Espalda redondeada
Esta postura suele aparecer por varios motivos:
1.Muchas horas sentados
Los niños pasan gran parte del día sentados: en el colegio, haciendo deberes o utilizando pantallas. Cuando permanecen demasiado tiempo en esta posición, la musculatura de la espalda se fatiga y aparece la tendencia a encorvarse.
2.Falta de fuerza en la musculatura postural
Para mantener la espalda recta se necesita una buena activación de los músculos de la espalda y del abdomen. Si el niño realiza poca actividad física o no trabaja la musculatura postural, le cuesta mantener una postura erguida durante mucho tiempo.
3.Estirones de crecimiento
Durante los periodos de crecimiento rápido el cuerpo cambia muy deprisa. Muchos niños adoptan una postura encorvada simplemente porque todavía están adaptándose a su nueva altura y a su nuevo esquema corporal.
4.Uso frecuente de pantallas
El uso de móviles, tablets o videojuegos favorece la postura de cabeza adelantada y espalda redondeada, algo que cada vez vemos más en niños y adolescentes.

¿Cuándo debería valorar la postura de mi hijo un fisioterapeuta?

Aunque en la mayoría de los casos se trata de un hábito postural, conviene consultar si observas que:
La espalda está curvada incluso cuando intenta ponerse recto.
Aparece dolor de espalda.
La curvatura aumenta con el tiempo.
Un hombro está más alto que el otro.
La espalda se ve muy redondeada al inclinarse hacia delante.
En estos casos es recomendable realizar una valoración para descartar problemas como escoliosis o hipercifosis estructural.

¿Cómo ayuda la fisioterapia pediátrica?

Conviene acudir al fisioterapeuta para que le realice una primera valoración, en ella se valorará el grado de acortamiento del músculo y se le practicará ejercicios suaves para estirar el músculo, ejercicios de movilidad, etc y se le pautarán consejos domiciliarios para realizar con tu bebé.

4 ejercicios para mejorar la postura en niños

El objetivo no es repetir constantemente “ponte recto”, sino fortalecer la musculatura que mantiene la espalda alineada. Estos ejercicios pueden hacerse en casa de forma sencilla.

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1. El superhéroe
Un ejercicio muy útil para fortalecer la espalda.
Cómo hacerlo:
1. El niño se tumba boca abajo.
2. Levanta ligeramente brazos y piernas del suelo.
3. Mantiene la posición 5-10 segundos.

Repetir 5 veces.

2. Estirarse como una jirafa
Ayuda a mejorar la alineación de la columna.
1. Sentado o de pie.
2. Imaginar que una cuerda tira de la cabeza hacia arriba.
3. Crecer todo lo posible sin levantar los hombros.

Mantener 10 segundos y repetir varias veces al día.

3. Apretar escápulas
Muy útil para corregir hombros adelantados. 1. Sentado o de pie.
2. Llevar los hombros hacia atrás.
3. Intentar juntar los omóplatos.

Mantener 5 segundos y repetir 10 veces.

4. Apoyo en la pared
Un ejercicio muy sencillo para tomar conciencia postural.
1. Colocar espalda, cabeza y glúteos contra la pared.
2. Mantener la posición recta.
3. Intentar aguantar 30 segundos.


La postura en la infancia sí se puede mejorar

Cuanto antes se detecten los hábitos posturales incorrectos, más fácil es corregirlos.
A través de ejercicios, actividad física y educación postural, los niños pueden mejorar mucho su alineación corporal y prevenir molestias en el futuro.
Si te preocupa la postura de tu hijo, una valoración profesional puede ayudarte a saber si se trata simplemente de un hábito o si necesita trabajar su postura de forma específica.